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Jornadas: Euskal herria frente a la nueva ofensiva del capital

INSCRIPICIÓN PARA LAS JORNADAS (Fin del plazo: 27 de abril)

A pesar de la desaparición del TTIP y el CETA de la agenda mediática, la lucha contra los tratados de libre comercio sigue siendo un eje clave de la defensa de la soberanía y la democracia. Por ello desde la Campaña contra el TTIP y el CETA vemos necesario ampliar el foco hacia la nueva oleada de tratados de comercio e inversión que impulsa la Unión Europea. Entendiendo que en el contexto actual los tratados se convierten en la expresión de una oleada anti-democrática a nivel mundial, que intenta imponer los intereses económicos de unos pocos, por encima de la soberanía de los pueblos. Seguir leyendo

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No a los tratados neoliberales ¡Que lospueblos decidan!

La agenda del capital en favor de la liberalización de los flujos de comercio e inversión
globales sigue inexorable su curso: la Organización Mundial de Comercio (OMC) se
reunirá del 10 al 13 de diciembre en Buenos Aires, en un intento por reflotar este
instrumento para la gobernanza neoliberal tras el fracaso continuado de la llamada
Ronda de Doha. Se busca así dar un nuevo impulso al viejo sueño de conformación de
un gran mercado global desregulado al servicio de las grandes empresas
transnacionales, a través de la firma de un acuerdo multilateral que recoja los
principales hitos y elementos de la nueva agenda corporativa.

La OMC y la nueva oleada de tratados
Esta nueva intentona por situar a la OMC en el centro de la gobernanza económica
neoliberal se enmarca dentro de una ofensiva más amplia con varios frentes
complementarios. El más importante de ellos es la nueva oleada de tratados de
comercio e inversión, que han subido a la palestra mediática en los últimos años, y que
incorporan toda una serie de elementos novedosos, cada cual más lesivo para el
interés de las capas populares. Son los llamados tratados de nueva generación.
La Unión Europea, y dentro de la misma el Estado Español de manera destacada,
están jugando un papel de vanguardia en esta nueva ofensiva del capital. Así, el
pasado 27 de octubre (el mismo día en el que se aprobaba la aplicación del artículo
155 contra el pueblo catalán) el senado español dio luz verde, con los votos de PP y
PNV, a la ratificación del tratado CETA, entre la Unión Europea y Canadá. Un tratadomodelo
a ojos de la UE, es decir, que recoge los principales dispositivos que se
pretenden potenciar en esta nueva fase: eliminación de aranceles, mecanismos de
resolución de las disputas entre empresas y estados (los famosos tribunales de
arbitraje en los que empresas pueden denunciar a estados), y, sobre todo, la llamada
convergencia regulatoria. A través de este mecanismo se pretenden armonizar,
mediante la fijación de estándares a la baja, el conjunto de normativas que pudieran
afectar a los flujos de comercio e inversión: derechos laborales, medio ambiente,
servicios públicos, etc. Así, esta armonización a la baja tendría consecuencias
inmediatas en nuestras vidas: destrucción de empleo, pérdida de derechos laborales,
cuestionamiento de convenios colectivos, privatización de lo común y lo público
(sanidad, educación, pensiones), obstáculos a la implementación de políticas dirigidas
a lograr la igualdad entre mujeres y hombres, aumento de costes de medicamentos,
disminución de los estándares de calidad alimentaria mediante la apertura de puertas
a prácticas de procesamiento de alimentos prohibidos en la UE. Y un largo etcétera.
Europa está actualmente negociando tratados de este tipo con otros 25 países y
organizaciones regionales, como Japón, Mercosur o la India entre otras. Destacan a
este respecto dos acuerdos vitales, tanto por la importancia de sus firmantes a nivel
político y económico, como por lo sensible de las materias que abarcan: TTIP y TISA.
El primero, a negociar con los Estados Unidos, fue definido como prioridad estratégica
de la UE en 2015, pero está en un cajón actualmente por chocar con la agenda
reaccionaria de Donald Trump, cuya estrategia definitiva respecto a este tipo de
tratados está aún por tomar cuerpo. Aun así, el CETA abre las puertas de la UE a las
principales multinacionales estadounidenses, a través de las filiales que gran parte de
estas poseen en territorio canadiense. El segundo afecta a la gran tarta de los
servicios, que representa casi el 70% de las actividades económicas de nuestra
sociedad. Con el TISA el capital global quiere por un lado, que se eliminen las
regulaciones que puedan obstaculizar su camino, para dejar el paso aún más libre a
las corporaciones proveedoras de servicios transnacionales (importaciones, puertos,
operaciones bancarias, movimientos de personas y mano de obra barata) y por otro,
que los servicios públicos se abran aún más al mercado. Esta medida afectaría a
ámbitos tan dispares como el comedor de una pequeña escuela gestionado con
productos locales, hasta una administración que intentara remunicipalizar su servicio
de aguas. En general constituye un ataque de enorme magnitud a la posibilidad de
implementar una gestión mínimamente democrática de nuestros bienes y servicios
comunes, como el transporte público o la educación, y no digamos a la posibilidad de
ampliar la insuficiente oferta de servicios públicos de cuidados, imprescindibles para
avanzar en términos de igualdad. Asimismo, la lógica única del máximo beneficio
tendrá un fuerte impacto en la protección de las consumidoras de los mismos.
En definitiva, estamos ante una ofensiva que, mediante una ininteligible sopa de letras
que se negocia en la opacidad y el oscurantismo más absolutos, pretenden derribar los
últimos resquicios del estado del bienestar, reduciendo nuestros derechos a meras
mercancías en manos de una minoría. Y es en este marco donde surge la iniciativa de
impulsar de nuevo la OMC como espacio de referencia de la agenda corporativa. Las
personas y el planeta somos fichas de un tablero global, y la siguiente partida se juega
en Argentina.

Buenos Aires: Una cita ineludible para los pueblos
La cumbre de la OMC de diciembre en Buenos Aires ocupa un lugar central en los
intentos de consolidación de esta estrategia al servicio de las empresas
transnacionales. Se trata de ampliar al espacio multilateral lo que hasta ahora se ha
venido desplegando a traves de acuerdos bilaterales. Es, por tanto, un salto cualitativo
que amenaza nuestros derechos y la soberanía popular, y es fundamental articular una
respuesta a la altura de la magnitud del ataque.

Efectivamente, el capitalismo heteropatriarcal, a través de instituciones
antidemocráticas como la OMC o el Fondo Monetario Internacional (FMI), operando de
tú a tú junto con estos tratados de comercio e inversión, trata de fortalecer las bases
de un modelo en el que somos simple mercancía, y una agenda, la de su modo de
vida hegemónico. La desregulación de las finanzas, la reducción de nuestros
derechos, la militarización, la xenofobia, la mercantilización de todos los aspectos de la
vida, hacen peligrar nuestra propia supervivencia como ya peligra la de millones de
personas, sumergidas en sus guerras económicas, desplazadas o en exclusión, que
directamente “no sirven” desde la óptica del sistema.

En este enloquecido Monopoly aparece una nueva calle en disputa: el comercio
electrónico y la posesión de datos. Este es precisamente uno de los objetos de
discusión que se priorizarán en la Cumbre de la OMC de diciembre. En Buenos Aires
se van a intentar dibujar las lineas maestras de estos nuevos mercados, promoviendo
una amplia liberalización de los mismos. Esto afecta a ámbitos tan dispares como la
no restricción del movimiento de datos personales y su posesión (para su
mercantilización, o para la compra de tierras, por ejemplo), el recorte de libertades en
nombre de la seguridad, el expolio del conocimiento o el control de las tecnologías.
En definitiva, la Cumbre de Buenos Aires es un hito central dentro de toda una
estrategia para aumentar los espacios de mercantilización de la vida, al servicio de las
cuentas de beneficios de unas pocas grandes corporaciones. En un contexto de crisis
multidimensional como el que vivimos (alimentaria, de cuidados, económica,
medioambiental…), las decisiones que se tomen en esta cumbre sólo agravarán más
esta situación, pues supondrán una vuelta de tuerca a un modelo que es precisamente
el que nos ha traído hasta aquí.

Hoy, los pueblos debemos de ser determinantes en esta lucha por la vida misma.
Saliendo a la calle, fortaleciendo otras formas de vivir basadas en la solidaridad, la
igualdad, el cuidado colectivo de la vida, la autogestión y el apoyo mutuo, reforzando
los poderes locales y desobedeciendo la lógica criminal de los mercados y de sus
cómplices. Para ello tenemos una primera cita con la movilización frente a esta
Cumbre de la OMC, también desde Euskal Herria.

Euskal Herriak TTIP eta CETA ez!
Euskal Herriko Eskubide Sozialen Karta

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Concentración contra los Tratados de Libre Comercio (TLC) y en contra de la OMC (Organización Mundial de Comercio)

DONOSTIA 11 de diciembre, 19:00 · en el Boulevard

Ante la reunión de la Organización Mundial de Comercio que se celebrará del 10 al 13 de diciembre en Argentina, Buenos Aires, os escribimos para informaros sobre el llamamiento que han hecho desde Argentina. Proponemos avanzar en la re-articulación de las agendas y las campañas de las organizaciones sociales y políticas, tanto aquí como a nivel global para oponernos al régimen que la OMC impulsa a nivel global y pensar y discutir alternativas al capitalismo desde nuestros pueblos. Para más información, he aquí la web: mejorsintlc.org

Gipuzkoako TTIP/CETA/MAI aurkako kanpaina Seguir leyendo

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¿Más de lo mismo?

[Amagoia Eskudero Larrañaga y Ana Gorostidi Pagola*] Cuando decimos “más de lo mismo” nos referimos a los tratados de libre comercio (TLC). A pesar de que cada día el tema se hace más familiar, la información que recibimos es confusa y escasa y queremos subrayar que la respuesta a la pregunta del título es negativa.

Para empezar, se debe mencionar la trayectoria del últimamente tan escuchado CETA, puesto parcialmente en marcha el pasado 21 de abril. El Parlamento Europeo aprobó en febrero el pacto y posteriormente en diferentes fechas se pasó a votarlo en las distintas naciones de Europa ya que para llegar a ratificarlo definitivamente, todas las naciones deben también hacerlo. Sin embargo con el objetivo de evitar esto, la Comisión Europea acaba de hacer una propuesta, con la que propone dejar a los parlamentos nacionales fuera de las votaciones acerca de los convenios comerciales como el TTIP.

Acerca de la propuesta hecha pública por la Comisión Europea tenemos al menos dos comentarios. Por un lado, parece que podrían tener dificultades para realmente poner en marcha el CETA. Pese a que en España sigue adelante, ratificado en el congreso en junio pasado y aún sin votar en el senado, en Francia la votación aún está pendiente (previsto para octubre) y a igual que en otras muchas naciones, la ratificación no está asegurada. Por otro lado, esta propuesta manda a paseo la palabra democracia. ¿Por lo visto tenemos derecho a decidir, pero quién puede entender que una Comisión Europea no elegida por los ciudadanos pero supuestamente a su servicio, haga una propuesta de quitar el poder mínimo a los estados? Queremos subrayar que aunque según la Comisión las decisiones las toma el Parlamento Europeo, en la práctica la última palabra no es suya. De hecho, cuando la Comisión se ha visto necesitada de algún cambio para finalmente acordar plenamente un convenio, así lo ha hecho, sin visto bueno de los ciudadanos o sus representantes. Por lo tanto, que dejen de mentir!

El párrafo anterior, nos revela que salir a la calle da sus frutos. Por supuesto, esto no quiere decir que sea suficiente; la situación es más complicada y todavía hay mucho por hacer y luchar. En este momento hay dos TLC en candelero que por otra parte, no son novedosos. Uno es el llamado TISA (El Acuerdo en Comercio de Servicios) cuya negociación han declarado querer retomar. El otro, JEFTA (el TLC entre UE y Japón), políticamente está terminado pero aún queda pendiente su redacción. Tanto los TLC firmados como los que se están preparando, facilitan más que nunca el camino a las grandes empresas para aumentar su poder y es nuestra tarea cerrarles el camino saliendo a la calle.

Amazon, FedEx, Visa y Google encabezan la lista de las multinacionales que han ido aumentando su poder. Son empresas con enormes ganancias en el mundo digital y deseosas de alcanzar un estado sin frontera alguna que les permita operar a sus anchas. La vía está abierta desde que en junio de 2016 EE.UU. lanzó sus diez propuestas acerca del comercio electrónico que están en manos de la OMC (Organización Mundial de Comercio). Después de haber sido relegada durante años, tanto las empresas mencionadas como otros agentes han mostrado interés en la Institución. Del 10 al 13 de diciembre la OMC celebrará su undécima Conferencia Ministerial en Buenos Aires con propuestas que pretenden posibilitar a las empresas como las mencionadas anteriormente gestionar sin límites en términos de tiempo, espacio, mano de obra, capital, insumo y datos.

Continuando con el comercio electrónico, el 29 de septiembre el presidente del Consejo Europeo, la Comisión Europea y los jefes de Estado de Europa celebraron la Cumbre Digital en Tallin (Estonia, modelo de la digitalización de Europa). Al término de la misma, la Comisión Europea reveló que en 2018 propondrá nuevas normas de tasar a las empresas digitales en todos los estados de Europa. Parece ser que hoy en día estas empresas concentran todos sus beneficios en Irlanda y Luxemburgo, donde obviamente gozan de numerosas ventajas. ¿Pero alguien sabe cuál es exactamente la propuesta? A mediados de Diciembre Francia, Alemania, Italia y España se pronunciaron al respecto, pero no tenemos ninguna información. Lo que sí sabemos es que en diciembre tendrán lugar las reuniones en Argentina acerca del comercio electrónico, donde se debatirá sobre la más que posibilidad de las empresas a cambiar de lugar los datos, así como de evadir los impuestos transfronterizos. Además, en el terreno de los datos cabría la posibilidad de evitar que los gobiernos ejerzan su derecho a custodiar información, lo que sería muy peligroso tanto en cuanto a la privatización de los datos como respecto a la protección de los consumidores. ¡Por lo tanto, quién sabe realmente de qué hablaron!

En relación a las movilizaciones contra los TLC, del 23 al 27 de octubre y respondiendo a la 3º reunión de la ONU en Ginebra, se han convocado diversos actos. La siguiente fecha significativa es la previamente mencionada reunión de la OMC en Argentina. De cara a esta cumbre de diciembre, las convocatorias, actos y jornadas de formación en Argentina son numerosas. Asimismo, han llamado a movilizarse en todos los rincones del mundo. Tenemos mucho que aprender de Sudamérica y de su experiencia con los TLC que no es poca. Por ejemplo, hace unos años lograron parar el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) donde participaron diferentes movimientos sociales: agricultores, movimientos feministas… Fueron estos últimos uno de los impulsores más significativos en la lucha contra el ALCA. Por ejemplo, al ver que se reducirían los servicios públicos, se dieron cuenta de que las mujeres tendrían más trabajo sin retribución como las tareas de cuidado, con lo que concluyeron que serían las primeras afectadas ante esta medida.

A la vista de este panorama, es indispensable impulsar el altermundialismo y sin necesidad de ir a Argentina, movilizarse cada uno en su pueblo, ciudad, movilizarse observando la realidad de cada uno. Para ello, será relevante todo movimiento como La Vía Campesina, la Marcha Mundial de las Mujeres… en todas las esquinas del mundo. Junto con ellos, los que cada vez estamos más concienciados de las consecuencias desastrosas de los TLC, también estaremos ahí gritando bien claro que no es más de lo mismo, sino un problema que transciende.

*(son mienbros de la plataforma contra el TTIP/CETA de Euskal Herria)

Amor por el CETA y los tratados neoliberales que empobrecen nuestras vidas

El 15 de febrero el Parlamento Europeo votará en sesión plenaria el texto del Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión Europea y Canadá, más conocido por sus siglas en inglés, CETA. Por eso hoy, día de San Valentín, la Plataforma Euskal Herriak TTIPari EZ y la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria han organizado varios actos en las capitales de Hego Euskal Herria. El objetivo de estas movilizaciones ha sido denunciar la actitud de los partidos que votarán en favor de este acuerdo de libre comercio. Por eso las concentraciones se han realizado frente a las sedes de los partidos políticos que darán su voto favorable a este tratado de libre comercio tan dañino para la inmensa mayoría de la ciudadanía.

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¡Saca el paraguas contra el CETA!

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El Tratado Económico y Comercial entre la Unión Europea y Canadá, (CETA), se encuentra en la fase final de su proceso de ratificación. Estuvo a punto de quedar bloqueado en el Consejo Europeo por la negativa del Parlamento de la región belga de Valonia a dar el visto bueno a su aprobación, pero finalmente las numerosas presiones internacionales forzaron a los belgas a aceptar el tratado. Seguir leyendo

Respuestas a las declaraciones de Izaskun Bilbao, eurodiputada del PNV

Tras las declaraciones realizadas por Izaskun Bilbao el pasado 23 de noviembre bajo el título “Claridad contra propaganda sobre el CETA” que puede verse en su blog pinchando aquí, desde la Campaña Euskal Herrian TTIPari Ez respondemos lo siguiente:

1. Según Izaskun Bilbao, pedir que el Tribunal de Justicia Europeo diga si el CETA es legal es “simple operación de propaganda”, para retrasar la entrada en vigor del tratado.

Pero ¿no les parece importante garantizar que el acuerdo comercial se ajusta a la legislación europea, especialmente teniendo en cuenta la importancia este tratado y que producirá cambios permanentes en materia de regulación y justicia?

No les parece que hay suficientes motivos para pedir esta revisión cuando el propio Tribunal Constitucional Federal alemán ha expresado las mismas dudas, así como la mayor parte de la asociaciones europeas de la judicatura.

¿Es simple propaganda dudar de que los tribunales de arbitraje sean compatibles con la propia regulación del Tribunal de Justicia de la UE?

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