Respuestas a las declaraciones de Izaskun Bilbao, eurodiputada del PNV

Tras las declaraciones realizadas por Izaskun Bilbao el pasado 23 de noviembre bajo el título “Claridad contra propaganda sobre el CETA” que puede verse en su blog pinchando aquí, desde la Campaña Euskal Herrian TTIPari Ez respondemos lo siguiente:

1. Según Izaskun Bilbao, pedir que el Tribunal de Justicia Europeo diga si el CETA es legal es “simple operación de propaganda”, para retrasar la entrada en vigor del tratado.

Pero ¿no les parece importante garantizar que el acuerdo comercial se ajusta a la legislación europea, especialmente teniendo en cuenta la importancia este tratado y que producirá cambios permanentes en materia de regulación y justicia?

No les parece que hay suficientes motivos para pedir esta revisión cuando el propio Tribunal Constitucional Federal alemán ha expresado las mismas dudas, así como la mayor parte de la asociaciones europeas de la judicatura.

¿Es simple propaganda dudar de que los tribunales de arbitraje sean compatibles con la propia regulación del Tribunal de Justicia de la UE?

2. Según la eurodiputada la “concreción, la precisión y la claridad son banderas que caracterizan la actuación política de Cecilia Malmstrom”, comisaria de comercio de la UE, y acusa a quien se opone al TTIP y al CETA de no decir la verdad y de inactividad y falta de propuestas.

Pero, ¿cómo puede hablar de inactividad de las que nos oponemos al TTIP y al CETA si, a pesar de que estos tratados llevan años (el CETA desde 2009) negociándose, no ha sido hasta que nos hemos organizado desde la sociedad civil que estos tratados han salido a la luz?

¿Cómo puede defender la transparencia y la claridad, cuando ella misma votó para que la propuesta de llevar el CETA al Tribunal de Justicia se votara sin debate?

¿Cómo se puede considerar este proceso democrático, cuando se están apretando los tiempos para limitar el debate? Dejando muy poco tiempo para que los diputados estudien las 1.600 páginas del CETA e impidiendo que las comisiones de medio ambiente y asuntos sociales se pronuncien.

3. También afirma que el “CETA consolida mejoras decisivas en este proceso de arbitraje para resolver conflictos entre los firmantes de acuerdos internacionales de comercio y que marca tendencia para otros como el TTIP”.

Pero no explica cuales son estas mejoras decisivas, ni tiene en cuenta que las tímidas modificaciones al sistema de arbitraje que planteó la Comisión europea el año pasado, para responder a las quejas por la falta de neutralidad y transparencia, solo se aplican al TTIP y no al CETA.

Modificaciones que, por otra parte, nos siguen pareciendo insuficientes debido a que los ejes centrales del sistema de arbitraje se mantienen:

– Las empresas pueden demandar a los Estados, pero estos no pueden demandar a las empresas, es decir, se consolida la asimetría al servicio del capital transnacional

– Se mantiene el “trato justo y equitativo” como eje central de la propuesta de la Comisión. Es decir, que no se pueda discriminar al inversor extranjero. Pero eso implica tratar igual a los desiguales, que va contra el principio de la equidad.

– Y en el caso del CETA, en vez de mencionar específicamente los derechos humanos, laborales, medioambientales, sociales y culturales, se incluye la posibilidad de objetar una demanda por ser “abusiva”, garantía muy débil y genérica, totalmente insuficiente.

4. Otro de los argumentos principales de Izaskun Bilbao para defender el CETA es que “nuestras PYMES necesitan abrirse paso en estos mercados a los que las multinacionales acceden sin problemas gracias a sus equipos jurídicos y su capacidad para implantarse donde más les interese”.

Pero no dice que las mayores defensoras del TTIP son las grandes multinacionales a ambos lados del Atlántico que componen el TABC (Consejo Empresarial Transatlántico, por sus siglas en inglés) y que trabajan entre bastidores desde hace décadas para conseguirlo.

Y, a pesar de afirmar hablar con claridad, reduce los beneficios de estos tratados a una reducción de las trabas burocráticas. Sin mencionar que las previsiones sobre los efectos macroeconómicos (crecimiento y empleo) no son muy esperanzadoras.

Tampoco habla de que las PYMES difícilmente podrán acceder al sistema de arbitraje, por los costes que supone. Pero en cambio si que podrán sufrir sus consecuencias.

5. Además, la eurodiputada del PNV trata de “profetas” que han fracasado en sus predicciones a la gente que se opone al TTIP y al CETA

Cuando en realidad no hay pruebas que demuestren con claridad que el CETA vaya a beneficiar a las PYMES y en cambio si que hay ejemplos de los impactos de este tipo de tratados sobre las pequeñas y medianas empresas, como se puede comprobar con las consecuencias del TLCAN (Tratado de América del Norte).

6. Por último, afirma que “Es muy curiosa por estrambótica y repetida, la coincidencia que se da en este debate entre quienes se presentan como ultraizquierdistas y quienes todos sabemos que son abiertamente de ultraderecha”.

A nosotras no nos parece tan curioso que, mientras los partidos autodenominados “de centro” siguen aplicando las mismas recetas que solo nos llevan a aumentar la precariedad y la desigualdad, surjan cada vez más voces que critiquen estas políticas y sus consecuencias.

Pero no nos engañemos, el problema no es que coincidamos en algunas votaciones, sino que se utilice esto para hacer una descalificación simple de nuestras posiciones. Que la ultraderecha se extienda y aumente la xenofobia nos preocupa tanto o más que a la eurodiputada Bilbao, pero también sabemos que este crecimiento se debe precisamente a la falta de alternativas reales a la situación de pobreza que vive cada vez más población.

También, nos parece triste que se nos intente equiparar con Trump y que no se reconozcan ni siquiera nuestras propuestas. Nuestra oposición al TTIP y al CETA no tiene nada que ver con la xenofobia o el rechazo a todo lo que venga de fuera. Sino a una posición clara por un comercio basado en el intercambio entre iguales, con unas reglas justas que garanticen que tiene un impacto positivo para toda la población y el medio ambiente.

Por ello apoyamos el Tratado de los Pueblos, en el que se propone, por ejemplo, la eliminación de los tribunales arbitrales y la creación de una Corte Mundial sobre Corporaciones Transnacionales y Derechos Humanos, que garantice, también, a las personas y comunidades afectadas el acceso a una instancia judicial internacional independiente para la obtención de justicia.

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